Como parte de nuestro compromiso con el desarrollo de nuestros equipos y el fortalecimiento de las relaciones entre nuestros colaboradores, realizamos una jornada de capacitación en Comunicación Efectiva y Trabajo en Equipo, donde combinamos aprendizaje, participación y una entretenida actividad grupal.
La jornada tuvo como objetivo reforzar la importancia de mantener una comunicación clara, efectiva y coordinada, además de fortalecer el compañerismo y la capacidad de trabajar en conjunto para alcanzar un objetivo común.
Un desafío para construir en equipo
Durante la actividad, los participantes fueron divididos en dos equipos, a los que se les entregaron distintos materiales con un objetivo aparentemente sencillo: construir la estructura más alta posible.
Para realizar el desafío, cada equipo recibió materiales como scotch, cuchillos de plástico, pita y clips, elementos que debían utilizar de manera creativa para construir su estructura.
Sin embargo, el desafío tenía una dificultad adicional que obligaba a los integrantes de cada equipo a comunicarse y confiar unos en otros.
En cada grupo, solamente dos personas podían participar directamente en la construcción. El resto de los integrantes debía entregar indicaciones y orientar a sus compañeros para que pudieran completar la estructura.


Comunicación, confianza y coordinación
La actividad incorporó además una particular dificultad para los dos participantes encargados de construir.
Uno de ellos debía realizar la tarea con los ojos vendados, mientras que el otro tenía las manos vendadas. De esta manera, ninguno de los dos podía realizar por sí solo todas las acciones necesarias para construir la estructura.
Esto hizo que la comunicación entre ambos y con el resto del equipo se convirtiera en un elemento fundamental para alcanzar el objetivo.
Quienes tenían los ojos vendados debían confiar en las instrucciones que recibían, mientras que quienes tenían las manos vendadas debían comunicar claramente lo que necesitaban o cómo debían realizarse determinadas acciones. Al mismo tiempo, el resto del equipo debía entregar instrucciones precisas y coordinarse para evitar confusiones.
Más que construir una estructura, el desafío permitió experimentar de manera práctica cómo la comunicación, la confianza y la coordinación pueden influir directamente en el resultado de un trabajo en equipo.

Una competencia saludable
La actividad se desarrolló en un ambiente de entusiasmo, compañerismo y sana competencia, generando distintos momentos de diversión entre los participantes.
Aunque ambos equipos buscaban construir la estructura más alta, el objetivo principal estuvo en participar, colaborar y aprender a trabajar juntos desde una dinámica diferente a la habitual.
La experiencia permitió que los colaboradores compartieran entre ellos, conocieran distintas formas de comunicarse y reforzaran los vínculos con sus compañeros a través de una actividad recreativa.
Nuestros equipos en acción
En el Grupo A, el desafío contó con la participación de Ramón Sierra, nuestro Jefe de Operaciones, quien realizó la actividad con los ojos vendados, mientras que Aimer Vargas, uno de nuestros conductores, participó con las manos vendadas. El resto del equipo tuvo la responsabilidad de entregar las instrucciones necesarias para guiarlos durante la construcción.
Por su parte, en el Grupo B, participaron Gustavo Villamizar y Iván González , ambos conductores, quienes asumieron respectivamente los roles de participante con los ojos vendados y participante con las manos vendadas, trabajando junto al resto de su equipo para alcanzar el objetivo.


Las imágenes de la jornada reflejan parte de esta dinámica y muestran a nuestros colaboradores participando activamente en el desafío.
Fortaleciendo nuestros equipos
Este tipo de actividades nos permite trabajar habilidades que son importantes tanto dentro como fuera de nuestras labores habituales. Una buena comunicación y la capacidad de coordinarse con otras personas son fundamentales para enfrentar desafíos, resolver problemas y alcanzar objetivos de manera conjunta.
La jornada nos dejó una experiencia práctica sobre la importancia de escuchar, entregar instrucciones claras, confiar en los compañeros y adaptarse a las dificultades que puedan surgir durante un trabajo en equipo.
Agradecemos a todos quienes participaron y se involucraron en la actividad, aportando entusiasmo y disposición para hacer de esta capacitación una instancia de aprendizaje, integración y compañerismo.
Seguimos generando espacios para fortalecer las capacidades de nuestros colaboradores y construir equipos cada vez más coordinados, comunicativos y comprometidos con el trabajo conjunto.
